Madre
Últimamente, tu recuerdo se me presenta
Y no puedo definir este sentimiento que me atormenta
Pues es indescriptible, también implacable
Y me rodea de una vaga y súbita melancolía.
No te imaginas cuánta falta me haces
El camino se siente lejano, incluso distante
Me siento muchas veces tan perdido, faltante de ese carácter con el que me guiaste incansablemente
Y ahora recurro a escribirte, para intentar entenderte, y hacer este extrañar más apacible.
La casa ha cambiado, en el ambiente y en silencio tu ausencia se hace presente
La música que nos unía a veces me fascina, otras me lástima, pero siempre evoca y transporta
Las series que nos acompañaron, las películas con las que reímos, discutimos y lloramos, los vídeos que nos unieron y fielmente llevamos implantados.
La risa elocuente, las frases inolvidables, la furia ardiente, la voluntad inquebrantable, el recuerdo permanente.
Como me gustaría que el mundo se detuviera
A veces te sientes congelada, y yo tan cambiante
Se vuelve difícil a veces recordar tu voz, el paso del tiempo no se aplaca, no se apiada, no acepta, solamente reclama.
Y yo sigo aquí, enfrentando la duda, la ironía, la prisa, la ira, la sorna y la marea que se me presenta.



