Muerte de La Noche

poema de Mario Anonimo

La noche agonizaba
En brazos del alba
Suspiraba un Lucero
Su doliente pena
En la negra noche
De profunda calma,
Como brasas encendidas
De un viejo brasero
Brillan las estrellas
En el negro cielo,
Un ave perdida
Cruza la oscuridad
Con su lento vuelo,
En silencio y a paso lento
Se aleja el Poeta y Mendigo
Por las calles solitarias
Entre la jungla de cemento
Esquivando las miserias
Que va dejando la gente
Unas sombras escondidas
Lo miran indiferente
Y al verlo pasar
El viento lo ha de saludar
Con su hiriente silbido
Que resuena en la soledad
Como un aullido
Entre los silencios
Arrullados y dormidos
En las puntas de los pastos
Junto al húmedo rocío.

Mario Anónimo