Cita de febrero

Voy tras tu recuerdo
que se ha perdido
en la superficie de la noche.
Entre las nubes que se confunden con los extremos de los árboles,
es tan desolada la noche
que hasta el gallo
ha olvidado su canto.
Te busco,
donde me han dicho te fuiste.
A las afueras del poblado,
al raS del camposanto.
Donde solo el aullido
de algún coyote perdido
se escucha y aleteos del búho,
que busca abrigo.
Mis pasos me llevan
hacía las sepulturas arcaicas
dejadas allí en otros siglos;
la huella del tiempo
borró hasta la existencia
del recuerdo de los que un día lejano,
a sus cuerpos se los tragó la tierra.
Ni marca o nombre quedó
en los sepulcros que de a poco
ha reclamado la intemperie.
Ya nadie visita, ya nadie llora,
solo algún gato gris e escurridizo,
hace mi cuerpo tiemble de terror y frío.
A lo lejos, veo una luz,
cual débil pestañeo, mas no sé si es real
o es mi deseo de salir corriendo,
algo me llama hacía allá, a esa capilla;
a una refulgencia moribunda.
Veo sombras, cada una con una bombilla
triste casi nula.
Sus ropajes, borrosos, apagados
como mi ánimo a seguir.
Un empuje invisible e irreal pero no menos sentido me guía junto
con lo que ahora veo son espectros,
llevan en sus manos
rosas negras, muertas, sus sonrisas descarnadas van dirigidas a aquel quinqué,
que por más fuerte que sea
el viento no lo extingue.
Ya los fantasmas van a mi lado
y yo con ellos,
me aceptan, me conocen.
Una me toma del brazo,
!me da alegría, placer, el encuentro¡
Siento lágrimas correr por mis gélidas
mejillas y seguimos adelante.
Desde esta reja,
veo tu cuerpo postrado
entre esos cuatro cirios antiguos
y cera regada por el piso.
Te levantas,
vienes a mi, me tiendes los brazos y te recibo,
me rodeas de ti.
¡Y esos fantasmas ríen contigo, conmigo!
Y me veo, veo mi vestido de centenario,
mi piel ausente,
en mi mano rosas negras
y un candil tenue.
Te veo a ti y te digo:
"feliz día del amor Gustavo"

Mini-cuento

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