Musa Vuela

Y se fue volando...
Detrás del invasivo y corrosivo
Desdén cotidiano.
Bajo las aguas que ahogaron,
los sentimientos,
dejando sobre el suelo,
los cimientos
de sueños empobrecidos.
Desintegrado el presente,
por cada caricia imaginaria,
por cada presencia, ausente.
Era en la palestra,
donde aquellos colores
nunca se mezclan,
donde prefieres
huir a la ruina
clandestina,
de la insípida palabra muerta.
Allí en el escalofriante
y punzante albedrío,
en el oscuro libertinaje,
donde lo grande es desafiante,
donde lo pequeño,
es pan comido.
Es la tregua sin dudas,
en la contradicción
de la maldita razón,
luchando contra lo apendejado,
que ha aniquilado,
al solitario y maltrecho corazón.
Esa daga macabra,
que deja cicatriz en el pecho,
y esta piel marcada,
reflejada en cristal del techo.
Esa coalición
de pesarés,
donde mensajes hacen malabares,
donde el orgullo
desea cubrir la justicia,
con sus manos cobardes,
y su ridículas angustías.
Las burlas jugando al papel de abogado
o cambiando roles,
para luego abnegarse.
Implorando por el destino
antes de abochornarse.
Autoproclamando
la furia,
de la insolencia
sobre la impotencia,
para dejar la inocencia
tanto pobre como dormida y desnuda.
Esa galantería ,
que se mancho con hipocresía,
Esa frialdad que opaco,
las fuerzas de Golliat,
y como eclipse escondió,
hasta la propia luz de la Luna.
Solo hay una rebeldía
de la cual hablar,
solo al inquietante
traspies,
donde yacen los clarinetes
De ángeles para tocar
en algún Burdel.
Es donde el Edén
hace fogosas
la imaginación y las fantasías.
Allí, con la sonrisa plena,
de la esperanza resucitada en alabanzas,
con las redes rotas,
y esas claves de música,
que ya no suenan.
Allí estarás lista,
en la esepera,
y la fructífera entrega,
del capricho al dicho,
del sacrilegio al cielo,
del vaivén, al no vernos,
de la pizca innata,
de azúcar en lata,
al café negro,
de lo que es mortal
a lo que se hace infinito;
Allí en esa cruel espera,
Viendo calcinar los minutos,
arropando las canas y las venas.
Ve a volar... que se va,
ese que se esfuma,
y no llega,
Aquello que entre la espuma
esconde al alma,
Venerando al verano,
y pulverizando la primavera.
Aquella que lo dejo ir por terca,
vuela y vuela,
y apostaremos
a que nunca jamás regresa.

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