Cierro este capítulo

Tengo de esos momentos
en los que quisiera huir a tus brazos,
hundirme en tu pecho,
sentir tu aroma
y que el tiempo se congelara.

Decir todo
y a la vez nada.
Todo eso imagino,
pero no tengo el valor
para hacerlo.

Y me alejo,
y te evito.
No sé si me arrepienta,
pero no quiero ser esclava
de mis recuerdos contigo.

Estoy luchando contra mí misma.
El tiempo en el que podía
abrirte mi corazón
ya pasó.
Ya no sé cómo hacerlo.

Y me pregunto:
¿podré hacerlo?
¿podré hacerlo sin ti?

Ya lo hice antes
cuando otros brazos
se fueron.

Un día serás solo un recuerdo
que, al paso de los años,
irá perdiendo nitidez.

Así que cierro este capítulo hoy,
deseando que seas feliz
y cumplas cada uno
de esos sueños
que alguna vez me compartiste.

Y aunque ya no los vea de cerca,
será una alegría
que compartiremos en silencio.

Me abro al mundo
y enfoco mis ojos
en la promesa que un día se me hizo,
la que me hizo mi Padre, Dios,
y en esa promesa espero.