Utopía

Estoy en una cama
con doble edredón,
dos litros de suero en el buró,
y el 90 % de mis fuerzas
tiradas sobre el corredor.

Hay un nudo doble
estancado en mi pecho.

Hay una culpa enorme
por derrumbarme bajo este techo.

Vivo quejándome
de esta interminable agonía,
a la que, poco a poco,
me conduje yo misma.

Quiero dormir.
Y temo despertar.
Tener que levantarme,
salir flotando,
y llegar, como siempre,
impuntual
y sin peinar.

Ya no quiero seguir esperando
a un príncipe irreal.

Ya no quiero soñar
que está por llegar.

Quiero retornar
a la niña madura que fui.

Olvidar
a esta mujer fantasiosa
en quien me convertí.

Alejarme de la hipocondría,
y del inexistente final feliz.

Llevarme a mí sola
de luna de miel
al teatro en Madrid...

Escapar esta noche,
y amanecer descalza,
bebiendo chocolate y vodka
en las calles de Turín.