Morir y volver para contarlo

poema de Luise

Mi corazón, muy joven, se fue a la guerra.
Y se fue triste porque todo lo que va a la guerra se va para morir,
pero, en todo caso, el final sin falta llega,
Y por eso se fue con el propósito inevitable de sentir.

Me fui a la guerra con la idea programada de que el mundo es cruel,
y con la idea, inocentemente aceptada, de pedirle piedad al trozo de madera en forma de cruz en la pared.
Una y otra vez las balas de la vida penetraron mi alma,
Y porque los hombres no lloran debí ser fuerte hasta cuando me atrincheraba en la cama,
sin curiosas miradas...

El enemigo era un especialista en armas psicológicas.
Me atacó con vanidad para que el espejo me hiriera con complejos,
me atacó con miedos para que me encontrara con demonios hasta en mis más nobles sueños.
Me atacó con soledad para que me uniera extremamente a los demás,
me atacó con dependencia para buscar la felicidad comprando cosas y esperando que un amor tocara a la puerta.
Me atacó con depresión para obligarme a buscar algo que no me faltaba...
Felicidad.

Y morí en la guerra,
morí cuando encontré la felicidad.
Y sacudí el polvo que quedo cuando se descompuso los restos de lo que llamaba realidad.
Y volví para contarlo.

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