La magia de dar amor

poema de Lery

Soy una de esas personas que fácilmente se distraen con otros sucesos y, olvida,
los verdaderos propósitos. Todo requiere control en la vida, incluso el de nuestros propios pensamientos. Estos, deben tener una motivación loable que los enfoque, hacia una meta atrayente y extraordinaria.
Uno de esos enfoques, sería el de ayudar al prójimo, convivir con otros y dar lo mejor sin esperar
nada a cambio.
Hay seres llenos de luces que habitan a nuestro lado, que extienden sus manos cálidas al que está desprotegido, que poseen inmensa grandeza y están cubiertos de humildad.
¡Son dulces seres humanos que pasan inadvertidos!
Pienso que son asombrosos, que no se distraen en banalidades como yo, que están rodeados de intensa aurea y, aunque siempre los he admirado, jamás los pude imitar.
Albergan en su interior una vital cualidad, ”el de dar sin pedir nada, sólo el saber amar”.
Es esplendorosa la luz que los guía, y la actitud que poseen para compartir esa luz alumbrando el camino de los demás, aunque no sea tarea sencilla.
Compartir, abrazar, consolar, esperanzar, reconfortar… ¡qué maravilla!
Únicamente, las almas despojadas de egoísmo y embriagadas de sentimientos amorosos, pueden, con esta loable actitud, servir sin nunca aflojar.
Esos seres que alivian el dolor del semejante, tienen un corazón vehemente, fervoroso, encendido..., prestan su hombro para que descanse el sufriente o el desamparado.
Tú, que estás leyendo en este momento, que eres modesto/a y de ningún modo harás ostentación de la abnegación que manifiestas hacia el hermano, recibe mi fiel consideración y respeto porque eres una persona asombrosa a los que todos deberíamos asemejar.
Esta vez, enfoqué mis pensamientos hacia ti, mi querida Elsa.

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