EL ESPEJO

En cada estación me detenía, corría hasta encontrar un espejo, pasaba unos cuantos minutos observando a una niña, quizás adolescente o tal vez una mujer golpeada.

Su rostro pálido, sus pómulos bañados con lágrimas de sangre, piel desfallecida y moreteada, con su mirada afligida intentaba decirme algo, ¿Qué? No lo sé.

Miraba a todos lados, los demás actuaban como si nadie existiera en los espejos, acaso, ¿Será un fantasma extraviado? ¿Un alma sin descanso? Le pregunto pero no contesta, mantiene el silencio a su favor.

Llega la mañana, la tarde, la noche y ella sigue en los espejos, estoy perdiendo la cordura, ansiolíticos y antipsicóticos al sistema pero no es locura.

Uno, dos, tres espejos y la veo en cada uno, me siento perseguida, enciendo un cigarrillo, fumo y ella sigue inmóvil.
¿Cómo es posible?

La miro fijamente, comienzo a entender su niñez, una cruel niñez, nació para ser atrapada por el dolor, no jugaba con muñecas, jugaba con los demonios de la infancia, continúe buceando en el mar de sus ojos y me enseñó su adolescencia en agonía, ultrajada innumerables veces y me retorcí de la angustia que transmitía, aún así continúe sin parpadear, ya era una mujer lastimada, llevaba en sus hombros todas las atrocidades vividas.

Parece estar expirando, ¿A dónde vas?
Detente por un minuto, ¿Quién eres?
Me contesta; soy tú, soy ella, soy todas las mujeres que callaron frente a un espejo y agonizan de poco a poco hasta convertirse en el fantasma del espejo.

Jeannette La Poeta Gótica
Puerto Rico/Estados Unidos
Derechos Reservados De Autor
Foto tomada prestada de las redes.

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