Ese niño que era y Olvide.

Quisiera ser un adulto, y ya no, el niño que se encierren este Cuerpo de hombre, que sin nombre, va vagando por las calles de alguna ciudad que le conoce, en un concepto vago y tirano como lo que ven, Los de corazón simple, vendito capullo, donde me arrullo disfrutando del agua, que de una fuente se brotaba, capullo de orgullo y sed de mi alma, de un verde parque, donde con arte, expresó en palabras lo que siento y nunca me atrevo a decir.

Y que sean testigos todos aquellos pasantes, de lo que escribo, y en el oculto que mora en la sangre del tintero, con letras digo, Por qué Acaso tendrá, de mí Piedad la Aurora? O el frío veló nocturno que envuelve la noche, dónde bajo El farol de un coche, trató de esconder está mi alma triste, hasta que de pronto la alegría corre por orillas mia, he iba vestida con la sombria sonrrisa, de hermosas muchachas, que en el negro de sus ojos no miraban mas que mi facha, de la cual un guardabarranco en mi hombro cantaba, cuyo soldado del mas fiel escudron antes sus entristesidas miradas, sobrevoló mientras un niño me veía, muy  dispuesto a saber si podría lograr entender, lo que está mi alma, venia  de perecer, por la indulgencia de él, conmigo llego amargo sabor que él enojo nos daba.

Espato, el silencio a mi razon, y sintio el corazon querer salir de mi pecho, para deslizarce junto al fantamilla de verde brilloso, y alas de colores, que seguian aquellos largos plumones, que cual parecieron pequeños gurriones que perseguian su vuelo, fue asi que otra vez volví, y miré, a ese niño, juguetear a mi lado siendose pleno y feliz con nada, o más bien con lo que le rodeaba, callada imagen que me llevo algún Enero, si aquel Enero en donde a Margarita le visitaron dolores de parto, y su vientre vida regalaba, entendido estaba que el niño, es quien sin palabras ni una, me corrigio que era el, quien con su inocensia mi alma sanaba, y sin conocerme asintió,  señor, señor, usted vio a ese ave? Perplejo intente, y tartamudee, creo que si, conoci donde nacen, y con ojitos de Orgullo me dijo, usted cree que un día esquive yo los obstáculos que como el ave, de los arboles se burlaba. No supe decir nada, pero entendi que él fue mi maestro, diciendo que mi vida ahí no terminaba.

Erick Rizo.

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