Fumarolas de tiempo

Levitando a través de la hoguera
pendular fuego de brazas explosivas
onduladas fuentes de humo que no se dejan encarcelar
que muerden y defienden su naturaleza íntima
rayos livianos condensando la cadencia de las horas
que me llevan como si yo fuese un artefacto de papel.
El cielo no cabe en la tierra ni la tierra cabe en mis ojos
la fuerza se ha llevado montañas y murallas
la sequedad se ha llevado la vida para darle descanso
la luz no cabe en mi ventana y la ventana no cabe en mi despertar
las cortinas se mueven en un danzar imprevisto y desdoblado
el viento se lleva el fuego en caballos grises
arriesgándose a un sol incandescente
la ausencia será olvido
y el olvido será una brisa tenue.
He ahí la ruta al cielo/nave.
Solo me quedan algunas señales en el vacío
sujetadores de esperanzas que escalan el tiempo inerte y perpendicular
a la distancia las guillotinas son el filo de mis cabezas
cada filo nace de mis propios pensamientos
me iré como un cometa conectado a su origen
incrustado en tierras lejanas
en sus madres de arcilla pulida
en sus memorias que a la vez son ocasos tras ocasos hasta el fin de los tiempos.