DESESPERANZA
Recluído en este oscuro antro,
que mi piélago refleja,
voy consumiendo mi cruz,
ante el mar que reverbera.
Me aparto del bullicio,
que en la distancia,
indiferente escucho,
y hasta mi estancia llega.
Me complazco bebido,
en charla que a nadie interesa,
a la que mi pasión se entrega,
bajo la cálida acogida
que la manta me dispensa.
Humo, colillas y tabaco,
cascos, cristal y abandono,
ambiente que a mi ser sustenta.
Moscas insistentes que se posan
sobre el vómito de mi despensa,
es toda la compañía, de la sórdida
noche que me contempla.
Al despertar me pregunto,
viendo el desorden de mi esencia:
- ¿ Hasta esto ha llegado
la basura que alimentas?-
Respuesta no quiero dar
a los asuntos del pasado,
cuando fui galán que amaba,
mujeres que me deseaban.
Cuando las delicadas mariposas,
en sus estómagos se agitaban,
y ansiosas de mi flor, la
libaban,
aferradas como lapas
a mis labios,
para que no se escaparan.
Todo se lo llevó el tiempo,
huracán que todo arrasa,
me dejó aquí abandonado,
sin mariposas, sin palabras,
que a mis oidos llegaran,
sumido en la desesperanza.



