Sin colores...

Sin colores...
Es el alma de la gente que enaltece las pasiones verdaderas, es saber amar sin tenazas que cierren la luz de la felicidad. La realidad es la realidad y nadie la puede cambiar aunque la enfoque con lente de aumento que crece con las alturas de los vientos.
La mentira es el escudo de las personas que no tienen alma, que todo lo ven en su interior, sin ser capaces de reconocer sus errores. Sus tristezas son los frutos de sus desavenencias.
Los amaneceres son similares a las entregas del hombre que desde temprana edad se solidariza con los males de sus semejantes, los asume como suyos y lucha por ver crecer el verdor de la naturaleza a expensas de la lluvia que cae del cielo.
Sin colores, es el perdón de corazón, agarrarse del alba, es vivir con impulso de amar con verdades que nacen para quedarse para siempre.
Sin colores son los desleales que venden tus emociones, ellos te entregan en manos del malhechor para humillarte sin compasión, sin importar las grandes conquistas de moralidad que has logrado a lo largo de tus experiencias.
Paz es ver con serenidad tu alma, es conversar con ella, es sentarse en las noches y atender sus peticiones, comprender que son una sola voz.
Sin colores es sincerarse ante la realidad, es abrir los ojos con precisión ante la crueldad que enloda tus pasos.
Mira al alrededor cuantos hechos nos rodean, cada día nos acosan, nos señalan, nos felicitan. No temer a nada es alimentar la fe que sabiamente nos enseño el mesías a través de la más importante de las oraciones del mundo “Padre nuestro que estás en los cielos...”
Las necesidades no tienen color, llegan, se afianzan, se quedan en la imborrable realidad.
Decisiones firmes son fundamentales para llegar a cumplir los sueños. Esos sueños que el ser humano esconde en sus pensamientos, entregarte a ti mismo es conocer de cerca tus auténticos deseos.
Un mundo sin colores es un mundo justo, lleno de equilibrio, cada persona nace con el color de la luz, esa luz que emana de los cielos.
El hombre en su afán de llenar sus arcas de riquezas ilícitas le da un color al mundo de acuerdo a su conveniencia, según sea sus intereses personales, sin importar los daños que pueda ocasionar. Alimentar su ego es lo más importante.

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