Criptonita de Cristal
En la alfombra eléctrica donde habitan tus gestos,
despierta un pulso azul, la herida y el pretexto.
Te amo sin stop, sin manual de caída,
cada aurora es más sol en esta última herida.
No hay margen ni frontera en la sed de mi amar,
es una inercia dulce que no puedo frenar.
Mi órbita es tu centro, mi mapa, tu latido,
un universo frágil que a tu sombra he tejido.
He visto el metal frío al borde de tu calma,
la sombra que te muerde, el peso que te alarma.
Y duele esa fisura, una grieta en el cielo,
pero sé que es el peso de un incierto anhelo.
Te comprendo en el nudo de esa tensión que es vida,
cada rostro que muestras es una herida compartida.
Y soy guardián de un eco, un muro de contención,
para que el viento amargo no toque tu canción.
Yo cargo mi silencio, mi propia tempestad,
un vaso desbordado en esta inmensidad.
El esfuerzo es mi escudo, el riesgo es mi motor,
que nunca sientas falta, que no te falte amor.
Pero soy de cristal, sensible a la fricción,
y temo que mi quiebre sea tu complicación.
No quiero ser el ancla, la sombra o el borrón,
cuando estás ascendiendo a tu máxima tensión.
Mi única ambición es ser testigo mudo
del logro que te viste, del paso más agudo.
Quiero que sepas: estoy a pesar del abismo,
que mi pena no nuble tu propio futurismo.
Que mi día de sombras, mi sutil desazón,
no altere el aire limpio de tu respiración.
Cuido ese espacio tuyo, tu corazón de neón,
y ruego no afectarte con mi frágil pasión.
Azumojb




