El último hombre sobre la ciudad

poema de nacho

Ya no habrá voces que apaguen el día
ni ecos que colmen el silencio
solo se reconocerán
los pasos agotados del último trabajador
llegando a su hogar
así como las risas desmanteladas
de todas aquellas jóvenes ilusas
que fueron amadas en plazas furtivas,
una vez ahí
solo quedara en pie
todo aquello que nunca se logró terminar
todo aquello que creímos ser parte
para dejar como huella un testimonio cíclico
acosado y violentado
por todo aquello que fue ignorado hasta el día de hoy,
sonriente victimario
te abres paso de forma sigilosa
merodeando y escondiéndote
como un sátiro desalmado
que concilia su sueño aun negado
bajo la intemperie de una suave y tibia atmósfera
que sufraga por los páramos perdidos de la ciudad
donde los besos que alguna vez fueron dados
permanecen reciclados desde la clandestinidad

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