MI VASO DE CRISTAL
Todos han culminado un día extenuante y el anhelo predominante de descansar es lo único que sobrevive en sus mentes, una vez puestos sus ojos sobre su almohada mueren en la noche esperando revivir al amanecer, transcurren tres horas de esta muerte temporal y un vaso de cristal rompe el silencio estrellándose violentamente sobre el piso; el estruendo arremete el descanso de un joven que preso de la intriga y el miedo despierta luchando con su inmovilidad, la que consumió su cuerpo ante la sorpresa, obtiene victoria, y en el lugar del desastre contempla aquel vaso quebrado en mil pedazos; extrañamente lo primero que piensa es en el silencio de esa noche que murió sólo para él tras el infortunio del vaso, al término de su reflexión, sólo por mandamiento de la lógica intenta reparar el daño, pues no existe algo esclarecido en su mente y más adentro de ella para hacer lo que cree es correcto hacer. Sin vacilar más, recoge los pedazos de vidrio, abre la puerta de su casa y se deshace de ellos; mientras se dirige a su cuarto cree que hay algo más por hacer en aquel lugar, retrocede sus pasos, y con una sorpresa en sus ojos inundantes más que la oscuridad, los pedazos de vidrio yacen intactos en el mismo lugar; sabe que tiene que volver a su recámara, pero el pensamiento de lo sucedido puede más que el sueño que intenta derrotar sus ojos; concentrado en lo que acaba de presenciar, una voz nace desde sus adentros y aunque no salga de su boca, exclama: "Tu cama te aguarda un sueño seguro", obedece al instante, y dispuesto a dormir puede sentir en su espalda lo más suave que jamás su cuerpo tuvo la dicha de disfrutar, y antes de dormir toma en sus manos lo que piensa se trate del mejor masajeador hecho del algodón más suave, sin poderlo ver sabe con la convicción más grande que se trata de ello, se da media vuelta y con una sorpresa más grande que la anterior se topa con un pedazo de cristal de doble filo que le podría cortar, incluso desangrar, y al seguirlo tomando entre sus manos siente como si alguien le pudiese acariciar a través de él; el color de tal objeto hace un juego de luces, las más brillantes percibidas por él, en el que logra ver la mirada de una mujer, al instante del espectáculo, su respiración se torna jadeante; cada vez es más incontrolable, no puede dominar su asfixia, y la misma voz de antes con un tono de exclamación aún más dulce le dice: "Estás conmigo , todo está reconstruido", esa misma noche no comprende tal afirmación, pero aún así le promete el sueño más placentero de todos; al despertar del otro día, en su pensamiento todo encaja perfectamente; vuelve al lugar donde el vaso de cristal quebró, pero esta vez yace completo, reparado y más resplandeciente, sabe que se trata del mismo vaso que le despertó, pues en una de sus esquinas yace la marca del pedazo de cristal de doble filo que acarició su espalda la noche anterior, lo sabía, ella era el vaso, y así lo interpretó: Al quebrarse mostraba un señal para que la socorriera de un mal sueño y al ver el vaso completo y reparado significaba la inexistencia de esa pesadilla que le turbaba. Cuando el pudo dormir en paz, el vaso reparó instantáneamente...




