LUCINDA
poema de Germán g
Oye Lucinda, ¿Por que matas a la gente?
Todos saben que embrujas a mujeres.
Te gustaba Juan, y mataste a Ruperta.
Le hiciste amarres y le aventaste malas.
Pobre Casimiro, le salió el mal del Pinto.
Después se murió Lala, y tu fuiste al monte.
Háblame de aparecidos, de muertos, de sepulcros.
Dices tantas mentiras que aveces creo que mientes.
Eres India mala, y tus ojos son negros como la noche.
Dices que platicas con el Niño de Atocha,
y que eres amiga del niño Fidencio.
Lo que tu sabes te lo enseñó tu abuela
porque ella platicaba con el diablo.
Arrepiéntete Lucinda, arrepiéntete, le digo;
pero ella sonríe con su mirada suave
y con pasitos cortos se aleja de mis ojos.
Germán g



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