La palabra

poema de Lola Amapola

Nunca fue para matar el tiempo.
Me dió la vida
de a poquito.

Ella ofrece,
como puede,
un lugar sagrado
libre de prejuicio
para explorar
la existencia.

La palabra.

Dulce, caprichosa,
libre y hechicera.

Qué hubiera sido
sin ella
no querría yo saberlo.

(Agradezco cada composición literaria que he leido.
Ellas complementan
la vida terrenal,
sin ninguna necesidad de orden dan un sentido
al mundo. Gracias por escribir y leer a todo el que lo hace.)

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