Perdón por la mala película
Perdón por creer que yo era especial.
Por pensar que si la engañabas conmigo, era solo porque era “yo”. Que yo era única, que cualquiera caería por mi.
Me tentaste a romper mis valores y lograste que mintiera en navidad para correr a tu encuentro furtivo.
Perdón por armar en mi mente una historia de película.
Una trama dramática donde el protagonista no engaña por mera atracción física, sino porque sentía algo más.
Es que en mi mundo no existe el mal. En mi fantasía tú me veías más allá de mi piel.
Por eso me disculpo por sorprenderme tanto cuando me dijiste que en verdad no sentías lo suficiente por mí, como para seguir deseándome.
Dios, por favor, perdóname por creer que yo era especial para ti. Que si bien no querías estar conmigo, tampoco querías perderme.
Imaginé lo que quise, haciendo oídos sordos de lo que tanto repetías.
Porque me negaba a creer que eras capaz de generar tanta intimidad y a la vez no sentir nada.
Porque chico, para mi eres un sol. Para mí eres bueno, a pesar de tus falencias.
Recuerdo que te importaba mi opinión de ti ¿aún es así?
Pues confieso que nunca me habías dicho algo que me doliera más que esto.
Esa confesión entre líneas:
“Nunca sentí algo por ti, todo este tiempo solo fue deseo y ahora que eso no me basta, ya no queda nada”.





Comenta & Vota