El jibaro borincano
El jibaro borincano
Se levanta en su bohío
Aun en la noche estrellada
A tomar su café negro
El jibaro en la mañana.
Luego de ordeñar la vaca
Para sus hijos alimentar
Con machete en mano
Salía para su sustento ganar.
Llegando al cañaveral
Aun sin salir el sol
Bajo una lluvia helada
Y su cuerpo mojado.
Miraba al cielo rogando
Que la lluvia cesara
Para comenzar su labor
Y que la caña cortara.
Cortando quizás la caña
O llenando las carretas
De sol a sol trabajaba
El jibaro en la tierra borincana.
Dirigiendo quizás los bueyes
Para que la carreta no se atascara
Por caminos empedrados o fangosos
La lucha no terminaba.
Ya cayendo el sol en la tarde
Sale el jibaro del cañaveral
Caminando largas distancias
Para a su hogar retornar.
Cansado y adolorido llega a su bohío
Fingiendo una sonrisa en su rostro
Para su familia no preocupar
Diciendo felizmente, otro día que pude trabajar.
Por EUGENIO PEREZ PEREZ
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Comentarios & Opiniones
Un placer leerte. Saludos cordiales
Triste la historia del hombre de campo, es la misma de los campesinos cubanos, me los recordaste, un placer visitar tu obra, un saludo cordial poeta.
Oda al Jibaro, al domador de las tierras, el hombre de las montañas, al poco o quizás nada reconocido. Al hombre que deja el cansancio, sudor y dolor en las rebeldes tierras..Bello poema, saludos cordiales amigo poeta Eugenio..