AL CALOR DEL OCASO

poema de El soñador

Retozando nuestras sombras,
cual tambores de papel,
en vapores de horizonte,
se nos va el atardecer.

Tu sonrisa en la llanura,
mi silencio bajo el mar,
nuestras vidas van flotando,
en gardenia y flamboyán.

El camino ha sido largo,
nuestras huellas hoy los pies,
los tropiezos las caídas,
son tesoros del ayer.

Ya se marchan nuestros días,
como rosa en su niñez,
como el ave en el ocaso,
como el aire que se fue.

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