Un instante
Un instante.
Bienaventurado aquel caballero que cabalgaba por las fronteras de este mundo. Su armadura brillaba como mil soles, su corazón era tan indomable como el fuego, nada lo corrompía, nada desdibujaba su enorme osadía. Él vivía en la cima de la montaña más alta, podía ver las nubes a sus pies, allí el viento se detenía al igual que el tiempo.
Una noche como otras decidió cabalgar en busca de aventuras, esa noche como “otras” jamás llego, algo único lo esperaba, algo inevitable, irresistible e impredecible.
Y en un instante todo cambio, pase de ser famoso a ser anónimo, pase de ser el héroe a ser el gran villano, pase de ser la luz a ser iluminado. Me iluminaste con ese brillo de estrellas, con esa aura de luna.
Mis ojos siguieron los tuyos por un instante eterno en aquella noche de humo psicodélico. Por un instante fuiste el ángel del infierno o talvez el demonio de los cielos, no losé, aturdido me dejaste por un instante. En ese instante me levitaste a través del cosmos, te podía ver a cada instante a mí alrededor, fuiste mi todo en ese instante pero tan solo un instante. Hasta que me miraste por un instante y en ese mismo instante todo se apagó para encenderse por primera vez en ese preciso instante. Solo un instante necesite, esa fracción instantánea me susurro la verdad en un instante: es el destino marcado en un instante, es lo que esperabas pero solo la tendrás un instante.
No fui yo ni tampoco tú, fue el destino lo que nos cruzó, sería un idiota si dejo pasar el tren que me lleva a Libertad. Mi armadura de caballero son tuyos, me los robaste, también mi espada y mi noble corcel. Ahora en ti se detiene el viento y el tiempo.
Tan solo un instante después del primer gran beso y tan solo un instante antes de la gran explosión, en ese preciso instante creamos algo que hoy recordamos a cada instante.
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