La lavandería uso Fabuloso en lugar de Suavitel.
Hoy podría ser que fuera un lindo día para empezar el núcleo central de mi vida preparadamente espontánea. Como cuando preparas una fiesta de cumpleaños sorpresa para ti mismo, sabes lo que tocará y lo que vivirás y aun así siempre tendrás en tu cara una sonrisa grande como gusano pintarrajada en tu cara. Con crayola roja.
Saliste de tu departamento pequeño con un mallón gris roto y te subiste a tu motocicleta para llegar a la ciudad y así llegar a tu trabajo explotado con el único fin de hacer crecer la suma económica en el banco de tu jefe al que le importa un carajo que tú no tengas para llevar una pieza de pan a tu mesa.
Oportunidades de crecer, sueldo atractivo, capacidad del trabajo bajo presión, decía el anuncio en Internet. Buena cara, sonrisa y palabras engañosas,ojos pispiretos y chapas de rubor en tus mejillas, rímel en tus pestañas rizadas y labial rojo carmesí en tus labios delgados y finos. Tender la mano amablemente siempre al cliente, hacerle creer que te cae bien; ése es el truco para sacarle unas monedas a los viudos viejos.
Sales de tu trabajo y te diriges cansada, con pesadez en tu cuerpo y con discos pesados imaginarios amarrados con cadenas a tus tobillos y a tus muñecas hacia tu moto, la cual dejaste junto a la camioneta negra,limpia y nueva que ahora ves en el estacionamiento. Anda, le robaron algo a la camioneta de Jorge,¡Ja-ja! Eso le pasa por andarse acostando con la jefa a cambio de un aumento con dos ceros en su próximo cheque.
"Lo justo le toca a cada persona. Ni más ni menos" Repito interiormente mientras agito mi cabeza a modo de desaprobación. Tenía una sonrisa pintada de oreja a oreja alegrándome de la desgracia ajena, ojalá esa sonrisa la hubiera mantenido cuando vi que mi pequeña moto rota y chocada comprada con meses y meses de arduo trabajo había sido raptada por los ladrones qué, haciendo recuento de los daños, solo se habían llevado los rotos y sucios faros de Jorge.
Salgo del estacionamiento y una lluvia repentina,brusca e hija de puta me azota directo en la cabeza. ¿Tenía que salir yo del estacionamiento para que empezara a caer el cielo?
Ganas no me sobraban para empezar a decir que solo faltaba que me cayeran camionetas de nieve pero conociendo mi pinche suerte mejor cierro la boca. Camino y acomodo mis manos en los bolsillos de mi pantalón entubado, no es que fuera bonito, es que era barato, yo no tengo para comprar esa lencería Victoria's Secret del centro comercial, si a caso me alcanzaba para ir por unos aguados calzones llenos de brillantes estrellas que representan a toda la clase baja del país marca "Tom Hardy". Porque nadie hace mejor piratería que México.
La lluvia cesa, me detengo en un puesto de revistas y tomo el periódico del sol junto a una coca-cola light. Le acerco un billete al tiendero y me detengo a observar su expresión de burla, "Ya, tremenda gorda que eres y haciéndote la flaca jugando con lo light" imagino que dice. Salgo de ahí avergonzada rápido y él asustado por el gesto de asco que puse se asoma rápidamente al espejo de atrás suyo para ver si le quedó parte de los frijoles que comió en la comida entre los dientes.
Sigo caminando por la calle y ya para esto no hay más gotas de agua cayendo del espejo al que llamamos cielo, abro el periódico y leo la plana de espectáculos. "Bárbara Sofía manda de vacaciones a su hijo Emiliano a España" ¿Y qué tiene eso de relevante en el mundo? Lo hago bola y sin importarme en absoluto la ecología y la salud del planeta tiro el papel en orgánico.
Al fin llego a mi edificio, mi puto departamento está hasta el último piso, gracias por tanta irresponsabilidad,yo misma, no hacía falta más. Meto mi mano al bolsillo de mi pequeño chaleco buscando las llaves para abrir el portón y no las encuentro, ¿Ahora también resulta que las dejé en otra prenda? Ya esto me suena a una drama comedia que trata acerca de una mujer sin llaves, sin dinero, sin transporte y sin periódico. Y el maldito director se está pasando, se está desatando completamente contra mí, seguro que mi obra sería tan vista que superaría con creces a la divina comedia, si no es que más polémica. Río por lo bajo y me resigno a sentarme a esperar a que llegue alguien y me pueda abrir el portón. Después de cuarenta y cinco minutos la señora regordeta que usa vestidos similares a los de la época colonial, aquella señora baja de estatura de la cual la semana pasada todo el consejo del edificio se quejó alegando que olía a perro mojado y daba mala imagen. Unos cuantos reímos por la supuestamente inocente broma hasta que un nieto suyo se levantó de su asiento y nos informó que la pobre señora de casi setenta años sufría de incontinencia fecal,se sentía avergonzado y pedía una disculpa por causar tantas molestias. Todos callaron.
Se paró frente a mí y me preguntó amablemente si había olvidado mi llave a lo que con un "Sí" seco le respondí mientras me levantaba del suelo, le di las gracias y decidí ir a un paso más lento que el de ella para que así amablemente dejara que usara el elevador ella sola. Yo aun me sentía mal por reírme de su situación pero el olor no se iba con la lástima y la vergüenza no se iba con un paquete de doce donas de parte de todo el edificio con un pequeño post it mal pegado con el texto "Perdon no saviamos k sufria eso lo sentimos". ¿Escribió eso el hijo de dos años del señor divorciado del piso dos o qué?
Pasé al lado de la recepción y saludé con un asentimiento de cabeza a los fontaneros y a unos cuantos empleados del edificio, levanté la mano al ver a María, la chica que hace el aseo en unos cuantos departamentos del edificio. Las malas lenguas habían esparcido el rumor hace unos meses que ella huía de su pueblo alejándose de su padrastro la cual la había violado hasta que ella tuvo el coraje para salirse de ese rancho olvidado, sentí pena y una empatía tremenda hasta que la vi de reojo sacando un billete de abajo de un mueble del conserje para después introducirlo rápidamente en su pantalón, simplemente me volteé a otro lado y me reí un poco de la mala suerte del conserje. Es su culpa que le hayan robado por dejar el dinero allí.
Al fin estaba fuera de la puerta de mi departamento. Volteé a ver al tapete de la entrada con un "Bienvenido" ya borroso, tu madre es bienvenida también. Abrí la puerta encabronada con la vida y con mi día, cansada de mi rutina diaria tan nefasta y sin chiste. Aventé mi bolsa esparciéndose así miles de papeles al suelo sin importarme sobre qué caerían, me quité los zapatos de suela negros con moños blancos que me quedaban tan apretados y solo los había cogido porque estaban a cincuenta pesos en una tienda china de la esquina de mi calle, salí apresurada hacía el balcón y abrí las puertas de par en par, dejando que el aire frío entrara e inundara de nuevos aires las pequeñas habitaciones de mi pequeña madriguera.
Me acerqué lo más posible al barandal del balcón, mis pies sudaban y mis manos también. Volteé hacía abajo y me imaginé ahí abajo aplastada como una hormiga contra el asfalto. Seguro sería tan rápido que ni cuenta me daría. Tenía taquicardias, sudaba y las gotas peleaban a muerte contra el viento por su puesto. Levanté débil y temblorosa una pierna y la subí al borde del balcón. Adiós, este sería ya mi último día, estaba decidida con lo que me estaba proponiendo y lo iba a lograr, yo ya creía que no tenía nada porque luchar.
Me apresuré a subir más rápido mi pierna, sin marcha atrás ya. En unos segundos yo sería manchas de sangre y miembros destruídos sobre el asfalto. Levanté la pierna por completo y usé el balcón a modo de caballo. Sin darme tiempo a pensar nada más, sin permitirme pensar las cosas, me arrojé al vacío con pase directo al infierno y por unos micro segundos me sentí libre. Que pendeja, mi supuesta libertad no era más que la eterna prisión con una manta azul mal pintada y deslavada a la que me estaba auto condenando. Lo que antes parecía una distancia eterna ahora se acortaba en segundos. Espera, me equivoqué, Mierda, ¿Por qué lo hice?
Y ¡Zaaaas! Helado derretido de frambuesa con pedazos de fruta naturales esparcidos en el pavimento, chorreando hasta la espinilla los pantalones de mezclilla de mi esposo.
Feliz quinceavo aniversario.





Comentarios & Opiniones
Que bien relatas un placer poetisa!
Excelente, saludos.