“Declamación” I

La ciudad puede ser con razón un diluvio,
que se muestra senil a los ojos cansados,
la virtud se nos va cuando llega el preludio,
que nos hace saber por qué estamos cambiados.

La verdad se nos va cuando adquiere su forma,
pues se torna letal a los ojos vendados,
cuántos pueden saber que vivir nos transforma,
y que solo callar nos mantiene atrapados.

La palabra se muestra imposible de atar,
y se sabe que lleva en su andar desmesura,
cuánto cuesta saber que podemos cambiar,
pero aún nos domina y nos rige la duda.

La intuición llega a dar lo que tanto se busca,
aunque falle el instinto de sabernos perdidos,
puede ser que también por vivir se nos juzga,
cuando cuesta perder lo que en vida se ha ido.