Un cielo sin color

poema de Luz Dary

No te deje de querer, te deje de buscar,
no te deje de pensar, te deje olvidar entre mis fragmentos más extraños, pero no te deje de llorar, tal vez te deje de llamar.
No te deje de stalkear, pero te deje de sentir.
Entre tu fango en mi memoria, de tus mentiras al antojo, de tus quebrantables promesas, construí matorrales que no pienso ocupar en un gran espacio- tiempo.
Demasiado dolor para tan corta historia, demasiado desgarrador para tan simple espectro, demasiado color para sus tonos plateados.
A veces me pregunto que hubiera pasado si todo hubiera encajado, otras veces estoy segura de porque terminó todo en una bolsa negra.
Demasiado drogados para haber hecho la guerra, pero demasiado cuerdos para atiborrar al tiempo.
Ahora deshechos del pelo rapado, dibujos al vacio, letras en donde el funeral avisa en los sueños y preguntas que nunca son resueltas, discusiones no trasferidas al que debió ser el receptor y un sin fin de teorias sobre enfermedades raras que acaban con el felices por siempre.
El techo de mis lagunas mentales sigue goteando sangre, las paredes lloran de la humedad de esa lluvia que esclaviza gota por gota, y el piso lleno de la incertidumbre del destino fatal.