BAJO LA SOMBRA DE UN JARDÍN

Bajo la sombra de un jardín
caminan los amantes,
eclipsando el reflejo de la luna,
y sus voces ahogan el vacío
provocado por el eco del silencio.

Bajo la sombra de un jardín
se miran los amantes,
extraviados en un sueño de ternura,
y sus ojos enlazados a un abismo
se pierden, en un tiempo de locura.

Vengan amantes al jardín del invierno,
junto a un campo de cristal por vastas flores cubierto,
junto a ese árbol, que tantas veces ha muerto
con el beso y con el llanto de un momento.

Vengan amantes al jardín que es eterno,
bajo un cielo, coronado por estrellas, descubierto,
y escriban en la tierra, pausados y discretos,
tú y yo, por siempre, mi amor te lo prometo.

Bajo la sombra de un jardín
se besan los amantes,
extasiados por el tiempo que es dulzura,
y sus labios enlazados e infinitos
son testigos de un pacto verdadero.

Bajo la sombra de un jardín
se abrazan los amantes,
sofoncándose en un fuego que los busca,
y en sus manos sostienen un destino
construido, quizás, en la penumbra.

Vengan amantes al jardín del invierno,
al mar, que en la ciudad, alberga tiernos recuerdos,
acerca de un destino, muchas veces tan incierto,
con el canto y con el lloro de un silencio.

Vengan amantes al jardín que es eterno,
sobre pastos contemplados por las huellas de un secreto,
y griten a los campos, a los mares y a los cielos,
tú y yo, por siempre, mi amor te lo prometo.

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