LA GRAN OBRA

Es el nuestro, planeta
que ha sido a una galaxia vinculado
y con otras completa,
un todo que es llamado
el cosmos, tan complejo e ignorado;

con sus montes grandiosos
que al ser las atalayas permanentes;
cual ríos caudalosos
encauzan sus pendientes
las aguas de los hielos procedentes.

E ignívomas montañas
que como chimeneas del averno
y desde sus entrañas
vomitan magma interno
que es síntoma de su seísmo eterno.

Y fuentes cantarinas
que nacen entre simples matorrales
cual notas cristalinas
de ríos potenciales
que sueñan con unirse a otros caudales,

y desde las alturas;
después de un prolongado recorrido
por sierras y llanuras
con el curso concluido,
las aguas en el mar habrán vertido.

Ejemplo es de unidad
que todo al equilibrio contribuye,
hecha la salvedad
que al necio se atribuye;
del hombre despiadado que destruye.

Materia tan solo es
y no se crea, solo se transforma.
¿Quien la ha creado pues?
¿De la nada se forma?
La hipótesis que el mundo se conforma

sin más intervención
que el mero azar, resulta insostenible;
y sin contestación
entiendo comprensible
que nada para Dios es imposible.