Eres Margarita Sofía

Recuerdas el ayer como un eco garuando,
entre tanta tela tejiste nuestras manos,
refugiaste a tus desprecios en el centro de tu pecho,
socorriste a nuestra tristeza con calidez y buenos recuerdos.

¡Sí eres ella!, la mujer que alzo sus manos para protegernos,
quien sacrifico los días y lloro en silencio,
aquella que al nombrar sucumbe el miedo,
porque hasta él sabe lo que es tenerte lejos.

Y ahí estas, aunque tu cuerpo se fractura,
con la desdicha y la constante cordura,
ahí estas, viendo a lo lejos y guiándonos al final,
donde anhelas algún día vernos llegar.

Ahora entiendo como entiendes y ayudas a entender,
los enredos de las mentes que sueles proteger,
y entre cada letra hay rastros de tu alma,
donde ya la pena ahogada se consagra.

Pero no permitirías que te asfixie,
surgirías como en el pasado lo hiciste,
porque de cada cicatriz sucumbe un recuerdo,
el cual siempre da inicio a un nuevo comienzo.

Pues eres ella, quien aprendió a caminar en un mundo de hombres,
dejando la pena sin vacíos que sofoque,
ella, la mujer que describió su vida con su propia sangre,
aquella que corto sus lágrimas para no ocasionar pesares.

Y ni perfecta seria la palabra adecuada,
Porque de tus grietas alcanzas el alba,
Y ni el silencio permanecería en este momento,
porque cada palabra manifiesta tu sufrimiento.

Margarita cual nombre te describe en invierno,
cuál ser indescifrable para el tiempo,
quien encuentra cálido a lo muerto,
expresando amor puro, amor sincero.

Sofía, cual sabiduría ante cada suceso,
conoce el inicio y ayudas al ciego,
protege al débil sin doblegar su esfuerzo,
con ella encuentras paz ante cada verso.