Una casa que respira

Una casa se deteriora, los años la ven al pasar
Los árboles también, los que aún están.
De lejos parece dormida, pero al pasar
siento que me llama, siento que respira.

Es mi abuela quien la vió en épocas pasadas,
Es el escribano del pueblo quien conoce sus rincones.
Pero para mí, es la casa de las voces atrapadas
de animas de un tiempo que me es extraño.

Arquitectura italianizante, fachada de inmigrante.
Su esqueleto al descubierto, resquebrajada su figura.
Agonizando, me pide que sus puertas abra
y al fin poder respirar un poco de aire fresco.

No solo las casas respiran cuando son habitadas
o cuando sus paredes parecen almidonadas.
Es la energía contenida la que vive,
son las voces de los niños atrapadas.

Voces que susurran llantos,
voces con risas contagiosas,
voces cargadas de paciencia,
voces que se quieren ir, sin dolencia.

La casa respira pero solo para los que saben escuchar
o para aquellos que al pasar la habitan con sus ojos.