SE ROMPIÓ EL INVENTO
No estoy enamorado, la vida es breve
para estarlo, a quien más quiero
es a mí mismo. ¿Lo dicho ofende?,
tal es lo que pretendo.
Advierten contra el amor romántico,
como si fuera una afección o un delito,
quizá quien lo dice nunca lo ha sentido,
o quizá su amor es mecánico.
Postulan amar a plazo fijo
y, una vez amortizado,
olvidar lo vivido,
explorar en otro lado.
¡Cuánto te quiero,
por el momento!
¡Eres mi compañero,
hasta que dejes de serlo!
¿Aceptas casarte conmigo?
¡Qué dichoso me siento!
¡Te amaré siempre, cariño,
aunque te huela el aliento!
Tenemos que hablar, amor,
es insoportable tanto dolor,
he mudado de opinión,
has perdido tu buen color.
Se rompió el invento, afirma el psicólogo
que lo nuestro es dependencia emocional,
y mi letrado arguye que, con todo,
no es más que una alianza contractual.
¡Cuánto te quiero,
por el momento!
¡Eres mi compañero,
hasta que dejes de serlo!


