LA UNIDAD

Es todo cuanto somos, a pesar de los malvados,
cuando dañamos lo hacemos contra nosotros mismos,
cuando tendemos la mano nosotros nos beneficiamos,
jamás el proceder es neutro por cuanto nos amamos.

Nos amamos en la unidad que no percibimos,
en la individualidad que se nos muestra preferida,
el héroe está siempre solo, no precisa amigos,
el héroe nunca muere y no teme a la vida.

Algún día, cuando lleguemos al final del desierto,
averiguaremos que no existimos sin los otros,
que el ser en sí implica la afirmación mutua,
el reconocimiento expreso de la verdad pura:
compañeros necesarios de un agreste sendero
que fatiga, purga, enaltece, enmienda votos.

Hallaremos al Uno sentado en una humilde silla,
nos acogerá tal y como lo hacemos con alguien querido,
y lo hará en tanto formamos parte de una gran familia,
porque el Uno somos todos y todos el Uno dividido.