El dragón y el ruiseñor

poema de Lariat

Pintabas de dorado el sueño azul de mis ojos
mientras mi corazón estaba por congelarse,
la comisura de tus labios
eran como nubes abrazándose lentamente

el batir de tus alas, me asustaba
no hallaba en mi jaula una salida
hasta que la gentileza inesperada
abrió mi corazón a la realidad

pusiste en mis manos un nuevo sueño,
como las golondrinas viajaban al puerto
la plaza fue el sitio que escogí para escapar

pensaba realmente que una ave tan pequeña
con un dócil aleteado pudiera
aplacar las llamas de tu voluntad y así
mi canción permanece dentro de mis recuerdos

porque eres el dragón que no se extingue
fuego que derritió los barrotes de coraje
alzaré vuelvo
aunque no pueda posarme nuevamente delante de tus ojos

temblaré, lloraré,
y así seguiré viviendo
hasta que mi aliento
o mi voz dejen un eco

arrullaré esta noche
tus sueños
rogando se cumplan,
verte brillar en ese sueño dorado tuyo.

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