EL CUERPO DE LA CIUDAD

poema de Fallen Angel

Arterias duras de cemento
se despliegan por mi entorno,
plasma gris de curso lento
calentándose en un gran horno.

Las noches se quedaron sin estrellas
al tiempo que las fuentes se iban secando,
gigantes de piedra dejas sus huellas
mientras los corazones se van aislando.

Vamos creando un paraíso artificial
para huir de un presente sin salida,
precipitando una patología mental
donde pasado y futuro es la huida.

El cuerpo de la ciudad enferma
no encuentra razón para vivir,
aletarga la mente para que duerma
sin dejar a los sentimiento fluir.

Ciudades con el virus de la tristeza
necesitan una vacuna llamada humanidad,
recuperando aquella antigua pureza
que nacía de nuestra propia voluntad.