INMACULADA FUGACIDAD

poema de Gelzaros

Tenerte, no fue más que una quimera.
Como si mi sombra quisiera pisar
–al comprender que todo habría de acabar–,
dejé que, el gozo de ti, me afligiera.

Sentí como la locura te altera
cuando sigues empeñado en desear
aquello que ya se comienza a escapar
porque nuestra distancia se acelera.

Y eso que fue un amor correspondido,
pero no más que un instante en la eternidad,
que no lo pudo alargar ni cupido,

y nos explotó, con tal intensidad,
que introdujo un inconsolable aullido
en el silencio de nuestra soledad.