Pesar
poema de Alexander M.
Hoy, pesan los días
más que su propio nombre.
Pensar en moverme me atormenta,
arrastrado al trabajo
cada respiración me asfixia.
Quisiera sentarme
junto a la piscina en silencio,
observar el agua
mientras bebo y fumo,
quizá drogado
me una con ella
mientras me miro.
Soy el observador
y el observado;
también observo el cielo.
Un pájaro pasa y me lleva al sol,
anestesiado lo miro
hasta descubrir
que no lo miro yo:
él me mira a mí.
Me observa infante,
me observa decadente,
me observa en mi muerte.
Me observa cuando ya no soy
y entonces lo recuerdo:
soy aire,
soy agua,
soy todo el sentimiento
que nace del sonido
proveniente de la bocina.



