La tela blanca, la de ella.
Me siento abrumado por la cantidad de dolor que el este sentimiento me da, un dolor amargo y dulce a la vez, áspero y liso, pesado y liviano, agridulce.
Mi pecho comienza a latir, respiro aire por primera vez, veo la luz por vez primera, la siento embalsamar mis ojos con su calidez, soy por ve primera, desde que me sumergí en un mar de oscuridad y de amargura, nazco.
Cada vez que contemplo su idea, una parte de mi corazón que no había sentido antes, siente, siente su imagen, su piel, sus labios, su alma; cada vez la veo más cerca de mi cuerpo, cada vez la siento más lejos de mi imaginación, en mis pensamientos se desvanece su la idea de lo que era antes su cara y solo quedan pedazos, trozos, menuzas de pan en mi memora; solo quedan su ojos escarlata, una sonrisa blanca como el mármol y sus labios, suaves como las seda , como si de ellos hubiese nacido el crepúsculo, puros , etéreos.
Despierto en un sueño del que no quiero alejarme, una fantasía real de la que ella alguna vez fue parte, pero lejos, en los profundos y recónditos espejismos de mi memoria, ella permanece cubierta por una tela blanca, un destello que no me deja acercarla y no me deja volver a tocarla con mis ojos, hecha la tela blanca de mis sueños, mis deseos más puros y nobles, ya todo pertenece a ella.
Entones aparece ella cada vez que me duermo, sigilosa y nostálgica como siempre, fresca, sin adornos, blandiendo siempre, la tela blanca y me susurra al oído palabras incomprensibles, un hechizo arcaico,una runa hablada, ella lo hace a propósito, me chantajea con mi propia memoria, me hipnotiza, llevándome a un bucle donde me tortura por siempre con el mero deleite de sus labios; es ella la única salvación de mi alma, es ella la que me permite arder en el fuego de mis propios sentimientos.
De pronto despierto, o quizás no, no lo sé, no hay certeza alguna en este bucle de fantasía, solamente sé que si ella está en verdad aquí, si ella me toca con sus labios y me respira en la frente, podré alejarme de este dulce tormento que es su ausencia.
¿Podré entonces quitarle la tela blanca que recubre su rostro alguna vez?
Rodal.




Comentarios & Opiniones
Saludos cordiales. Interesante escrito, el tema es comprensible, y hace agradable su lectura. Mi respeto y amistad le envío.
muchas gracias joelfortunato, le agradezco su comentario y me cabe decir que me siento halagado,és usted el primer critico del primero de mis trabajos.
igualmente le expreso mi respeto y amistad pero sobretodo mi sincera gratitud a mi primer critico
Un gusto pasar Rodal. Saludos.
muchas gracias yan