Tango en 2 x 4.

En dos por cuatro,
el terraplén dispara
su propia sabiduría de árboles,
y nada pasa.

En dos por cuatro,
la oración se desgaja
del mismo rosario,
y se hace trizas
en las esquinas de la hiedra.

"La desesperación fue mi Beatriz",
dijo Mallarme,
y pudo decirlo en mí,
también,
a deshoras con mi cuerpo,
en otro nódulo de sueños,
atravesando el ámbar de lo irresuelto.

Eliot no buscaba a dios,
sino que lo invocaba en su escritura,
como una baba humeante,
destrozando el mundo.

Y el bandoneón será
un camino ajeno,
a nuestras vidas solitarias,
dándole a los huesos
estos viejos versos.

Comentarios & Opiniones

Xio

...el bandoneón...,me quedo maravillada escuchando ese instrumento en las manos expertas de un argentino; preciosa obra mi querido amigo, un abrazo, feliz tarde.

Critica: