V (ALMAS SOLITARIAS)

poema de Aube Moses

V
Noches febriles de sueños
todos comienzan tibios,
tiernos y algunos risueños;
-siempre duermo pensando
que ya es momento-
viajo a donde pertenezco
y donde no me encuentro,
¡Que error!… ¡solo es un sueño!
intacto sigue el almendro,
el naranjo persiste seco,
la puerta desgarbada me
invita que vaya a la sala
feliz voy por la entrada
mi padre cose en su máquina
sonríe por ver a su niña
su niña es feliz por ver al padre,
¡Que error!… ¡solo es un sueño!
todo se vuelve negro
desaparece el mango y la palmera
cruzo una puerta, ya no es
la casa vieja, ahora es la nueva,
busco alguien y no la encuentro,
le encuentro a ella: a veces blanca,
a veces negra, a veces alta y
otras veces, simplemente… bella,
pero me asusta aquella estrella
sus ojos y boca son negros, infinitos
tal cual el universo, vacíos
como mi cuerpo, preferí cerrar
aquella puerta, camine hacia
mi habitación… ¡me ha seguido!,
¡corro!, ella lo hace, se adelanta
y dice: ¡gane, no puedes hacer nada!
Sonríe y parte a otros mares
para dar buenas nuevas;
quieta a los pies de la ventana
quedo en mi sueño, despierto,
miro la ventana y hasta hoy
espero aquel pájaro agüero.