¿DIOSA O MUJER? (POEMA 60)
¿DIOSA O MUJER?
Puede mi corazón latir mil veces en un segundo, si tú me lo pidieras,
puedo levantar a los muertos de sus tumbas, si tú lo quisieras.
Puedo decirles a las tormentas que paren de llover,
a los días soleados que dejen de brillar
y ver como late mi corazón enamorado.
Puedo hacer muchas cosas al mismo tiempo,
levantar mil santuarios con tu nombre,
o llenar los mares con mi sangre, sí fuese tu deseo,
porque vivo para amarte
y de mis sueños, tú eres la dueña.
Puedo escribirte los versos más sensuales del mundo,
decirle a mi cuerpo como debe sentir y como debe besar tus labios,
aquellos que nacen del alma.
Son esos versos que ponen el fuego de las estrellas a tus pies,
es fuego ardiente, es fuego que enamora,
es fuego que calcinan a los corazones.
Los versos los escribí pensando en ti,
porque tú eres el amor de mi vida
y al ser la dueña de mis pensamientos, daría todo lo que me pidieras.
Los escribí extrañando tus besos, extrañando tus caricias
y por una de tus sonrisas mi vida la daría.
Estos versos hablan de pasión, de intensidad, de deseo,
de empatía mutua, de fogosidad, de fidelidad.
Este amor es lo más bello que he conocido...
¡Diosa o mujer, no sé cómo llamarte!
Por ventura mujer, tienes alguna idea de cómo te quiero,
tienes alguna idea de las noches que pasé en soledad,
con mis pensamientos y con mis emociones, pensando en tí...
Observa latir tu alma junto a la mía
y descubrirás el significado del amor verdadero,
descubrirás que puedo besarte de la manera más hermosa que te puedas imaginar
y dejar la pasión maravillosa de los sentidos en cada beso.
Contigo puedo ser feliz todo el tiempo,
contigo he vivido el amor en su expresión más sublime.
Estoy convencido que el cariño que siento por ti,
no es de este mundo.
Por ello, puedo ser tu depredador, tu león, tu carroñero,
tu ladrón enamorado, tu bandido ilusionado,
porque tu alma me tiene poseído y te pertenezco todo.
Por ti escalé hasta el fin del mundo y ascendí a los cielos
y por una de tus sonrisas llegué a los infiernos.
Son testigos los versos, los poemas
y las ilusiones perdidas.




