Fe
No puedo cambiar lo que soy,
Por eso nunca te lo he preguntado
¿Quisieras acompañarme a dónde voy?
¿A dónde voy? … A estar a tu lado.
Si te digo: ¡Me gustas!
Sin temor a errar, sé que dirás: “¿Amigo?
¿Qué tienes? Me asustas.
Eres tú, y por ser tú, otra forma no lo concibo”.
No puedo evitar sentirme un idiota,
Mientras el tiempo pasa y la paciencia agota,
Con la sonata del viento, mientras la pasión flota,
Con dulzura y tristeza cae en una lágrima rota.
Si me escuchas gritarte en silencio
Que me ilusiona el pensarte,
Es porque soy tonto y necio
Y tú: una obra arte.
No tengo culpa que llenes mi ser de alegría,
Pues no necesito otra razón
Más que la convicción de mi propia abadía,
Y mi latir con devoción.
Gracias por regalarme tu sonrisa,
Aunque digas que no era para mí.
Gracias, aunque no lo digas,
Porque en mi mente yo lo siento así.
Es un sentimiento hermoso,
Puro y con-sin malicia.
Es mirarte danzando,
Mientras mi mente se desquicia.
Y no puedo mentirme a mi mismo,
La pasión esquicia tu silueta.
La misma mirada y sonrisa escueta,
Y mis dedos recorriéndote con egoísmo.
Sensación de fuego en mi cabeza,
En mis labios, miel.
Mis ojos te desnudaron con fiereza.
Y mis besos recorrieron cada rincón de tu piel.
Ahora con mi locura desatada,
Quiero gritar que deseo compartir contigo mi espacio,
Tenerte cerca, lo suficientemente cerca, casi atada,
Para que sientas mi respiración y mi abrazo, despacio.
Un toque imaginario de mi mano en tu cintura,
Y una mirada de cariño y ternura,
¿Será posible no volverme loco?
¿Será posible acercarme más, un poco?
¿Puedo estar a tu lado? ¿A ti junto?
Durante el tiempo que el tiempo quiera darnos,
Lo que dure el primer suspiro presunto
O los cien primeros años.




