Fantasioso
Y ahí estaba él, tratando de usar la andadera, en el pórtico de su casa
Podías ver en sus ojos lágrimas cuando intentaba… Caminar
No hacía caso ni al sonido más ameno, ni a la mirada más fiera
Solo lo veías ahí. Una silla al lado y la andadera al otro.
Él quería ese sentimiento, que una vez obtuvo,
Él quería la libertad más su cuerpo se rendía al intentarlo,
Él con el tiempo… Olvidó su querer y lloraba…
En los días más felices su tragedia apenaba a todos.
Él esperó en su pórtico, sentado en su silla sin saber por qué estaba ahí
Su hogar que era su mayor fortaleza, hasta el mismo viento se llevaba las maderas
Su andadera ya sin ruedas enterrada en una parte del jardín
Siempre estaba ahí, pendiente del tiempo que transcurría
Siempre se veía un hermoso atardecer y su presencia…
Él se cansó de esperar y cuando volvimos ya era muy tarde para él.



