Susurros De Vida.

Eres entrega constante,
reflejada en cada niño que abrazas con el corazón.

Eres padre, ejemplo de amor que trasciende la sangre;
cada visita médica se convierte en juego, aventura y alegría.

Te veo sonreír,
con una sonrisa brillante como el sol,
aunque tus días traigan tormenta,
siempre ofreciendo lo mejor de ti.

Tus ojos son abrazos cálidos,
consuelo que alivia cualquier diagnóstico.

Tus manos extendidas, siempre listas para ayudar,
invitan a la humildad, generosidad, entrega y consuelo,
esa que nace del alma y nunca se apaga.

Eres reflejo de que aún existen corazones puros,
que saben que el amor es la mejor medicina,
y que no hay legado más grande que la entrega
que transforma cada consulta en historia.

Cada familia que llega afligida
encuentra en ti consuelo, paciencia y hogar;
porque cada encuentro guarda una memoria
que tú abrazas y conviertes en propia,
para que nunca mueran los recuerdos ni la alegría.

Que nunca dejen de existir seres humanos como tú,
que ven en su labor un compromiso silencioso,
que permanece firme aun cuando el alma pesa
y la voluntad parece ceder.

Aunque los días sean oscuros,
tu espíritu no se quiebra;
sigues en pie, creando caminos,
escribiendo nuevas historias,
eres un poema vivo al arte, a la excelencia,
al respeto, la compasión y al amor que das desde el alma,
sabiendo que un gesto puede transformar una vida.

Eres un susurro de vida que no muere,
porque las historias que llevas contigo
transforman lo cotidiano en milagros silenciosos,
y porque un alma como la tuya
hace del mundo un lugar más humano.