Suspiros

poema de Whitelion

Su recuerdo ardiente, vibrando en el interior de su enrevesada mente.
Recordaba como el mundo temblaba a su paso, cada vez que miraba su reflejo radiante, y sonreía.
Sabía que podía detener el tiempo cuando se emocionaba, cuando lloraba de felicidad y sonreía afligida.
Aún recordaba su corazón latente, queriéndose escapar del pecho, tal que un suspiro.
Creía poder escuchar sus extensas y tendidas conversaciones, volver a las frescas noches de verano. Aún cuando por un momento dejaba la mente en blanco, podía escucharla, suspirando profundamente.
La veía, en cada obra de arte, estaba presente cada vez que el vello se le erizaba al escuchar música, regresaba cuando alguien lloraba, reía.
Ella era un huracán, arrasando todo a su paso, un incendio, ardía.
Lo sabía cada vez que bailaba cerrando los ojos, mostrando su corazón. Cuando sus pupilas se dilataban al hablar apasionadamente, con fervor, sedienta de justicia, desbordada de valor.
Sin embargo, había algo que desconocía, también residía en él, tal vez, por eso, nunca se fue.