La luz en un día cualquiera
La vi. Qué hermosa sensación me dejó solo poder hablar con ella.
No sé cómo pueden unos ojos ser tan hermosos y una voz tan sublime cautivar tanto.
Fueron dos veces, dos días en los que pude disfrutar de sus palabras.
¿Algo estúpido? ¿Tonto? ¿Exagerado? Es algo que no entiendo. ¿Por qué?
Me llenó el vacío que tenía mi corazón.
El abismo que tenía mi mente, durante dos días, conoció el sol.
Nunca pensé que conocería una flor en los desérticos ojos que había en mí.
Nunca pensé que vería y hablaría con la encarnación de la belleza.
Hoy, en un día cualquiera en el que salía de mi soledad para seguir una rutina cruel,
conocí la luz sin buscarla.
No sé qué es esta sensación que tiene mi corazón.
Espero algún día volver a verla, hablar y apreciar sus ojos bellos, tan llenos de vida.
La conocí de la nada y me llenó de hermosos pensamientos.
Cuando volví a casa, ese lugar de oscuridad, soledad y terror,
me di cuenta de cuán bella era su luz.



