Mis pupilas fijas en las tuyas,
y tu sosteniendo apenas mi columbrar.
Así de conmovidos con voz, agitada,
un ronco saludo, me hizo desmayar.

¡Mi Dios! ¿cuánto a pasado? ¿años un milenio?
¡qué importa ! lo nuestro sigue vivo,
¿no ves la flama?... abres tus tiernos brazos
aún me guardas toda, y luego de un silencio
tu rompes a llorar.

Nos han dejado solos, me tomas el mentón,
preguntas muy quedo, ¿valgo algún perdón?
¡y ahí veo la brecha, no puedo de un suspiro
borrar tanta ilusión! contesto... ¡eso lo dirá Dios!

Victoria Liberona Alvear.