Mi Jardín

Yo tengo un jardín en el patio trasero de la casa que tengo en mi cabeza.
En mi casa tengo habitaciones de cordura, de concentración, de explicaciones y de humor. La mayor parte del tiempo estoy entrando y saliendo al jardín, sin control y a veces de forma frenética.
Este hogar tan mío tiene un espacio muy limitado, y prefiero matar al asesino de Cioran en el jardín, a veces por voluntad, a veces como respuesta a presencias que no aportan mientras estoy dentro de la casa.
Tengo flores negras y grises, blancas y moradas. Varias de ellas, de color gris, por nombre tienen “Decepciones”. Las de color negro toman por nombre “Ilusiones”, las blancas son llamadas “Crónicas de un desentendido”, y las moradas adoptan un nombre mixto que suele variar, a veces son “Tristezas”, y de vez en cuando, “Alegrías”.
Mis ojos, como si de una jeringa se tratase, se inyectan en mis flores. Siento la presión de mi cuerpo por observarlas, de acariciarlas y de sentirme uno con ellas. Mi voluntad es maltratada cuando sin razón, actúo saliendo hacia el jardín, obligado por fuerzas no humanas a observar la putrefacción de mis flores.
Mientras allá afuera mi mirada se pierde, estoy en mi jardín. Tal vez porque quiera, tal vez porque estoy siendo obligado. Pero desde la evolución de la conciencia y la poca cordura que nos abraza a todos, no dejo de ir a mi jardín al menos una vez cada 10 minutos.




Comentarios & Opiniones
Que narración más original. Saludos !
Interesante para empezar.
¿Qué sigue?
Saludo cordial y hasta siguiente pulicación.
Saludo cordial y hasta siguiente publicación.
¡Caray! la cordura...
Ahora sí, hasta luego.