Nostalgia
Y llega un punto donde todos nos ponemos nostálgicos, que queremos recordar cada desvelo, cada beso sin freno, cada día y cada lágrima caída. Aquel momento que la felicidad no cabía en nuestro cuerpo, que emanaba y a kilómetros se notaba. Donde todo era color de rosas y otras cosas. Cuando aún las mentiras eran verdades escondidas para evitar el dolor ajeno, que cuando la chispa prendió no hubo quien le pusiera freno, nadie que lo apague. Y ojalá ese lugar siempre sea nuestro, y tal vez, sólo tal vez, entre todo ese humo del incendio haya quedado algo de nosotros, una pizca de ese dolor que nos mantuvo unidos, que nos apoyó cuando no teníamos donde pisar, que nos unió a tal punto de que hoy, continuamos en el cuerpo del otro, dejando una marca imposible de quitar




