Mensaje de advertencia

Estimados poetas y lectores:

Después de muchos años en línea, Poematrix ha llegado a su final.

Nacimos con la intención de ofrecer un espacio sencillo donde cualquier persona pudiera compartir sus poemas y pensamientos. Ustedes llenaron este lugar de palabras, emociones e historias que dieron vida a una pequeña comunidad alrededor de la poesía.

Si tienes poemas publicados aquí, te recomiendo guardarlos antes del cierre del sitio.

Gracias a todos los que alguna vez compartieron sus escritos, leyeron a otros o formaron parte de Poematrix.

Ay mujer, mujer del ayer.
El día de hoy ya se ha comido
el pimpollo que floreciera
en aquel primer atardecer.

El agua que corre en el río,
no es la misma que viste correr
y con todas las nuevas aguas
cambian también sus bríos.

Déjame, pues, que yo te bese,
aunque mañana sea el pan comido.

Por si acaso quiero besarte,
cada vez que cante el mirlo.