Río
poema de Eusebio García-Gasco

Ay mujer, mujer del ayer.
El día de hoy ya se ha comido
el pimpollo que floreciera
en aquel primer atardecer.
El agua que corre en el río,
no es la misma que viste correr
y con todas las nuevas aguas
cambian también sus bríos.
Déjame, pues, que yo te bese,
aunque mañana sea el pan comido.
Por si acaso quiero besarte,
cada vez que cante el mirlo.


