UN EDEN DE SINGULAR ENCANTO

Cuando nuestro gran Creador
Ideaba construir el planeta Tierra,
Creó el cielo, el agua, la costa y la sierra,
Matizándolos de azul y un gran verdor.
Lo primero que pensó el divino arquitecto
Es en darle belleza a este planeta,
Y para eso su gran obra estaría completa
Con una réplica del paraíso perfecto.
Se propuso entonces crear afanoso
Un Edén que estuviera lleno de encanto,
Cuando concluyó su obra le gustó tanto
Porque su trabajo le resultó hermoso.
Consultó en el cielo con sus allegados
Quien celosamente pudiera cuidar,
Y atesore indeleble a este hermoso lugar
Que con sus atractivos a todos deja deslumbrados.
¡Que sea Pedro! fue la unánime reacción
De todos los ángeles y querubines
¡Pues así será!, respondió el señor
Y con alborozo por todos los confines
Se escuchó esta genial aprobación.
Desde la puerta del Cielo sosegado,
Vigila con gran celo el discípulo amado
A un rio serpenteado de aguas cristalinas
Y entre la inmensa campiña a la pequeña flor
Engalanada por campos, valles, cerros y colinas.
San Pedro de Vilcabamba, así tu nombre se escribe
En ti Dios forjó el secreto para prolongar la existencia,
Con tus bondades que han incitado interés a la ciencia
Edén de singular encanto, en donde tu belleza se exhibe.