Ruinas
poema de Sin Rostro
No quedan más que cenizas
del fuego que solía calentarnos.
Los pilares que fuimos,
vos para mí,
yo para vos,
se desplomaron
con el temblor.
¿Qué se hace con lo que se apagó?
Si ya no queda nada,
nada de qué valerme,
si te lo di todo
y al final,
nada fui.
Decime...
¿Qué hago con las brasas
tras la fogata nocturna?
Fuiste el viento
que derrumbó el castillo de naipes.
Fuiste las olas
de un mar embravecido
que se tragó mi castillo de arena.
¿Es que no queda nada?
Nada más que ruinas,
con un triste porvenir.




